Una disputa familiar ocurrida a mediados de la década de los 2000 provocó uno de los distanciamientos más comentados, aunque poco visibles, dentro de la industria cinematográfica. Steven Spielberg decidió no volver a trabajar con Ben Affleck tras un conflicto personal que escaló hasta el ámbito profesional, afectando directamente un proyecto que prometía reunir a importantes figuras del cine.
En 2006, el guionista Binder desarrolló el libreto de Diario de un ejecutivo agresivo, convencido de que Spielberg dirigiría la película luego de haber quedado impresionado por su trabajo previo en Más allá del odio. Sin embargo, el plan se vino abajo cuando el cineasta declinó el proyecto debido a su molestia con Affleck, derivada de una disputa familiar previa entre ambos.
De acuerdo con el propio Binder, Spielberg había mostrado inicialmente interés en colaborar y le expresó: “Me dijo: ‘Tenemos que hacer algo juntos’”. No obstante, el conflicto personal terminó pesando más que la afinidad creativa, cerrando la puerta a cualquier colaboración mientras la relación permaneciera fracturada.
Este episodio evidencia cómo, incluso en la cima de Hollywood, las relaciones personales pueden definir decisiones profesionales de gran impacto. A pesar del paso del tiempo, el distanciamiento entre Spielberg y Affleck sigue siendo un ejemplo de cómo los conflictos fuera de cámara también influyen en el rumbo del cine.







