El uso de inteligencia artificial en procesos creativos continúa generando debate, especialmente en industrias como la del entretenimiento y los videojuegos. En ese contexto, Nintendo se vio envuelta en una controversia tras el lanzamiento de una campaña promocional de su línea My Mario en América, presentada a inicios de 2026 mediante redes sociales.
La publicación, aparentemente convencional, fue analizada minuciosamente por usuarios, principalmente en X, quienes señalaron supuestas inconsistencias visuales. De acuerdo con estas observaciones, ciertos detalles en las manos de los modelos —como dedos inusualmente largos— serían indicios característicos de imágenes generadas por inteligencia artificial. Las acusaciones se propagaron con rapidez, alimentadas por la desconfianza que aún existe hacia esta tecnología en el ámbito creativo.
Ante la polémica, Nintendo respondió de forma categórica y negó haber utilizado inteligencia artificial en el desarrollo del material promocional. La compañía ha mantenido históricamente una postura cautelosa respecto a la adopción de estas herramientas, lo que reforzó su postura frente a los señalamientos.
El episodio refleja la sensibilidad actual del público ante el uso de IA y la atención extrema que reciben las grandes marcas. Más allá del caso específico, la discusión subraya la necesidad de transparencia y comunicación clara en un entorno donde la tecnología avanza más rápido que la confianza del consumidor.







