Lo que sería una salida rutinaria para elegir ropa y accesorios para su próximo hijo se convirtió en un momento insólito este en el centro de Recife, en Brasil.
Pábada Regina Ferreira de Lima, de 28 años y con 38 semanas de embarazo, ingresó a una tienda de artículos infantiles del barrio Santo Antônio cuando comenzó a sentir fuertes contracciones.
Las cámaras de seguridad del establecimiento registraron cómo, en cuestión de segundos, el trabajo de parto se volvió inminente en pleno pasillo, entre las estanterías y la ropa exhibida.
Al percibir la situación, las empleadas del comercio, quienes no tenían formación médica, reaccionaron de inmediato para ayudarla.
Pábada se recostó en el suelo y, en menos de un minuto, la cabeza del bebé comenzó a asomar.
Conmovidas, las trabajadoras —muchas de ellas madres— la asistieron hasta la llegada del servicio de emergencias.
El recién nacido, bautizado João Pedro, llegó al mundo sano con un peso de 3.360 kilos, según informaron fuentes médicas.
Tras la asistencia inicial en el lugar, una ambulancia trasladó a madre e hijo a la Maternidad Profesor Barros Lima, donde recibieron atención profesional y se les realizó el control de rutina y las primeras vacunas.
Ambos se encuentran en buen estado de salud y se espera que reciban el alta médica este sábado.
Las trabajadoras que asistieron el parto compartieron con la prensa que fue un momento intenso, lleno de nervios y emoción, y que actuaron de forma instintiva pensando primero en el bienestar de Pábada y su bebé.
Los dueños de la tienda anunciaron que obsequiarán a la familia un ajuar completo para el bebé, que incluye los productos que Pábada estaba eligiendo justo antes del parto, como pañales, cuna y cochecito, como gesto de apoyo.






