Una escena aparentemente menor en Caballero de los Siete Reinos podría haber revelado de forma sutil la identidad de uno de los Targaryen más poderosos del universo de Juego de Tronos. Durante su camino al Torneo de Vado Ceniza, Dunk se detiene en una taberna con la intención de impresionar a un nuevo señor y consolidar su título de caballero.
En el lugar, el protagonista se cruza con un hombre borracho y sin nombre, cuya conducta resulta tan extraña como inquietante. Apenas consciente, el desconocido le advierte que se mantenga alejado, asegurando que ya había soñado con él antes de ese encuentro. Aunque la dueña de la taberna resta importancia al episodio, un detalle no pasa desapercibido.
Antes de retirarse, el hombre deja una moneda con el sello Targaryen, un dragón de tres cabezas, lo que despierta sospechas sobre su verdadera identidad. A esto se suman otros indicios relevantes, como su vestuario de terciopelo rojo, una generosidad financiera poco común y su clara inclinación a creer en los sueños proféticos.
Estas características coinciden con los rasgos atribuidos a Daeron Targaryen, conocido por su conexión con las visiones y los presagios. Así, la escena funciona como guiño para lectores atentos y refuerza la profundidad narrativa del universo de Martin fantástico creado.







