28 años después: El templo de los huesos se ha convertido en un caso llamativo dentro del cine de terror reciente. A pesar de recibir una respuesta muy positiva tanto de la crítica especializada como del público, su desempeño comercial está lejos de cumplir las expectativas de la industria. La nueva entrega de la franquicia ha sido bien valorada en plataformas de referencia, lo que contrasta de forma directa con sus resultados en taquilla.
De acuerdo con los datos disponibles, la cinta presume una sólida aceptación en Rotten Tomatoes, donde registra un 93% de aprobación por parte de la prensa y un 88% de la audiencia, cifras que reflejan un consenso favorable sobre su propuesta narrativa, atmósfera y ejecución. No obstante, esa buena reputación no se ha traducido en ingresos suficientes en salas de cine.
Según reportes de Global Box Office, la película ha logrado recaudar apenas 46 millones de dólares a nivel mundial tras dos fines de semana desde su estreno. El problema radica en que su presupuesto de producción ascendió a 63 millones de dólares, lo que coloca al filme en una situación financieramente desfavorable y lo perfila como un fracaso comercial.
Este contraste vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la desconexión entre calidad percibida y éxito económico, especialmente en un género como el terror, donde el respaldo del público no siempre garantiza un rendimiento sólido en taquilla.







