El despliegue operativo y la algarabía de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 en la sede de Los Ángeles se han visto ensombrecidos por una tragedia vial que costó la vida de un joven trabajador. Aaron Avery, de 22 años de edad, falleció tras ser arrollado de manera violenta en las inmediaciones del SoFi Stadium, en la localidad de Inglewood, California, minutos después de haber concluido su segunda jornada laboral como contratista de seguridad y control de multitudes en el magno evento deportivo.
El incidente, que ha provocado una profunda consternación colectiva, derivó en la captura inmediata del conductor implicado, a quien las autoridades policiales imputan cargos graves debido a indicios explícitos de conducción bajo los efectos del alcohol y exceso de velocidad.
Los reportes periciales del Departamento de Policía de Inglewood detallan que el siniestro se registró aproximadamente a las 22:30 horas en la intersección de la avenida Van Ness y la calle 104, una zona residencial ubicada a un par de millas del recinto mundialista. Avery caminaba con rumbo a su hogar tras el silbatazo final del partido del Grupo G disputado entre las selecciones de Irán y Nueva Zelanda cuando fue embestido por un vehículo Tesla de color blanco.
El impacto le provocó un traumatismo craneoencefálico severo y lesiones de extrema gravedad; pese a ser trasladado de urgencia a un centro hospitalario cercano en estado crítico, los médicos dictaminaron su muerte cerebral pocas horas después. El conductor permaneció en la escena, donde los agentes detectaron síntomas de intoxicación y procedieron a su arresto formal.
La tragedia ha encendido las alarmas entre los sindicatos y colectivos de trabajadores de la Copa del Mundo, reabriendo un debate urgente sobre las flaquezas en los protocolos de protección para el personal logístico y de seguridad privada en los perímetros exteriores de los estadios masivos. Si bien las corporaciones policiales concentran pesados anillos de seguridad en los accesos inmediatos a los recintos, las vialidades secundarias por donde transitan miles de empleados de servicios al término de los partidos continúan expuestas al riesgo del tráfico vehicular denso.
En medio del duelo, la familia de la víctima confirmó que se respetará la voluntad de Avery de ser donante de órganos, un acto de altruismo que permitirá salvar o mejorar la calidad de vida de hasta ocho pacientes críticos en la Unión Americana.






