El comité de especialistas convocado por la Presidenta Claudia Sheinbaum recomendó evaluar la explotación de gas natural no convencional mediante fracturación hidráulica en cuencas del noreste del País que atraviesan Nuevo León.
La propuesta fue presentada este jueves durante La Mañanera, como parte de las conclusiones del grupo científico encargado de analizar los impactos ambientales, sociales, económicos y técnicos de recurrir al llamado “fracking”.
Entre las zonas señaladas aparecieron las cuencas Sabinas-Burro-Picachos y Burgos, ubicadas en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, donde el Gobierno federal busca reducir la dependencia mexicana del gas importado desde Estados Unidos.
México importa alrededor del 75 por ciento del gas natural que consume, principalmente desde territorio estadounidense, una vulnerabilidad que Sheinbaum utilizó para justificar la revisión de una técnica antes rechazada por su movimiento.
La fracturación hidráulica consiste en inyectar agua, arena y sustancias químicas a alta presión para romper formaciones rocosas y liberar hidrocarburos, procedimiento asociado con contaminación de acuíferos, emisiones de metano y sismos inducidos.
Sheinbaum sostuvo meses atrás que nuevas tecnologías permitirían reciclar agua, disminuir el uso de químicos y reducir impactos ambientales, aunque organizaciones ecologistas advirtieron que los riesgos hídricos y climáticos no desaparecen.
Los estudios ubican en Sabinas-Burro-Picachos y Burgos una parte considerable del potencial nacional de gas no convencional; ambas provincias geológicas se extienden por territorio nuevoleonés y enfrentan condiciones de estrés hídrico.
El Gobierno analiza proyectos piloto en Coahuila y Tamaulipas, los cuales podrían comenzar desde septiembre si reciben aprobación, mientras Pemex prepara una expansión gradual de yacimientos no convencionales.
Hasta ahora, la recomendación del comité no equivale a una autorización definitiva ni establece qué puntos de Nuevo León serían intervenidos; el siguiente paso corresponderá al Gobierno federal y a Pemex.
El eventual regreso del “fracking” representaría un giro frente al discurso del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y a posiciones anteriores de Sheinbaum, quien había cuestionado públicamente esta práctica por sus efectos ambientales.






