La incertidumbre crece entre los trabajadores de Electronic Arts ante el proceso de venta de la compañía al Public Investment Fund (PIF), Silver Lake y Affinity Partners. Aunque hace un año la directiva aseguró que “no habrá cambios inmediatos en sus puestos de trabajo”, empleados consultados consideran que esa promesa difícilmente ofrece una garantía para el futuro.
De acuerdo con testimonios recogidos entre integrantes de distintos estudios, existe una percepción generalizada de que los puestos laborales permanecen bajo amenaza. La preocupación se relaciona con una industria marcada por reestructuraciones, cierres de equipos y despidos.
Los trabajadores, sin embargo, no esperan necesariamente una ola masiva de recortes inmediatamente después de la operación. Una de las hipótesis que cobra fuerza es que Electronic Arts podría aplicar reducciones de personal de manera escalonada, con el objetivo de disminuir el impacto público y evitar mayores tensiones con los sindicatos laborales de Estados Unidos.
“Dada la situación general del sector, y también la situación interna en EA, existe cierto escepticismo, ya que prevemos que no se implementarán despidos masivos, sino más bien oleadas de despidos parciales para evitar las notificaciones de ajuste y reentrenamiento laboral”, explicó un desarrollador.
El escenario mantiene en alerta a empleados de diferentes áreas, especialmente ante la posibilidad de cambios en algunas divisiones o licencias. Aunque todavía no existe un anuncio oficial sobre recortes vinculados directamente con la privatización, el ambiente interno refleja cautela.
Para los trabajadores, el principal temor es que la nueva estructura empresarial termine priorizando la reducción de costos. Por ahora, la expectativa es que la transición permita mantener la mayor cantidad posible de empleos, aunque persiste la incertidumbre sobre las decisiones que tomarán los nuevos propietarios durante los próximos meses de transición.







