El inicio de la era de Rafael Márquez como director técnico de la Selección Mexicana de Fútbol arrancará con importantes complicaciones logísticas y médicas, de cara al partido amistoso frente a su similar de Colombia en el M&T Bank Stadium de Baltimore. El estratega zamorano enfrenta un panorama complejo en el banquillo nacional tras confirmarse cuatro bajas definitivas por lesión en la nómina azteca, a las que se suman dos futbolistas clave cuyo estado físico se mantiene bajo observación antes de realizar el viaje a territorio estadounidense.
Entre los descartes confirmados para este compromiso figuran atacantes de jerarquía como Raúl Jiménez y Julián Quiñones, además del mediocampista Alan Cervantes, este último desafectado de la concentración inicial en el Centro de Alto Rendimiento por molestias musculares. Ante este escenario de ausencias obligadas, Márquez debió modificar la convocatoria original para integrar a elementos jóvenes del circuito local, mientras el cuerpo médico evalúa la evolución de dos piezas titulares que presentan sobrecargas musculares registradas durante sus participaciones en la Liga MX.
Pese a los contratiempos en la conformación del plantel, el cuerpo técnico tricolor busca consolidar la base táctica para afrontar una seguidilla de cuatro encuentros de preparación en suelo norteamericano. El estratega nacional priorizará el rodaje de jóvenes promesas junto a la columna vertebral del equipo en el duelo ante la escuadra sudamericana, con la intención de comenzar su proceso internacional con un rendimiento competitivo a pesar de las ausencias.







