El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró desde Atenas que el régimen de Irán ha perdido el control total del estrecho de Ormuz, afirmando que el tránsito de crudo por esta vía marítima estratégica se ha restablecido casi a los niveles registrados antes del inicio del conflicto armado en Oriente Medio. Durante una rueda de prensa conjunta con el canciller griego Yorgos Gerapetritis, el jefe de la diplomacia estadounidense destacó que las capacidades operativas y militares de Teherán se encuentran severamente mermadas tras los continuos enfrentamientos en la región.
El funcionario norteamericano enfatizó que la combinación del despliegue naval internacional y el uso de rutas alternativas —como el sistema de oleoductos saudíes— ha neutralizado los intentos de la Guardia Revolucionaria de paralizar el comercio energético global o imponer tarifas ilegales en el paso marítimo. Asimismo, Rubio sostuvo que las sanciones económicas aplicadas por Washington y sus aliados continúan asfixiando la economía iraní, provocando el colapso de sus exportaciones petroleras y fracturando la cohesión del liderazgo político en Teherán.
Pese al optimismo expresado por el gobierno estadounidense respecto a la estabilización del volumen de crudo en circulación, los analistas del sector energético señalan que las primas de seguro y los costes de flete marítimo para los buques tanques continúan elevados, manteniendo los precios internacionales del petróleo por encima de las métricas previas a las hostilidades. La administración estadounidense ratificó que mantendrá la presencia militar en el Golfo Pérsico para garantizar la libre navegación y evitar que el régimen iraní ejecute nuevas maniobras de desestabilización en la zona.







