La compañía tecnológica Meta decidió actualizar sus próximas condiciones comerciales —con vigencia programada para finales de octubre de 2026— para eliminar un fragmento que generó profunda inquietud entre medios de comunicación, editores y expertos legales de distintos países. El texto original había encendido las alertas al ser interpretado como una habilitación contractual para realizar un rastreo automatizado (scraping) de sitios web vinculados a cuentas corporativas y utilizar dicho contenido en el desarrollo y entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial sin una compensación justa.
La modificación introducida restringe de forma explícita el alcance del uso de software automatizado y herramientas de monitoreo en los dominios de los usuarios comerciales únicamente a fines publicitarios, operativos y de mantenimiento de sus plataformas, apartando formalmente el propósito de entrenar modelos de IA generativa. No obstante la rectificación corporativa, diversos especialistas y gremios periodísticos mantienen reservas sobre el alcance real de las políticas de extracción de datos, señalando que la disputa en torno a los derechos de propiedad intelectual, el valor de las licencias editoriales y los límites técnicos del rastreo web continuarán en el centro del debate normativo internacional.







