Un potente terremoto de magnitud 7.0 sacudió el condado de Baqen, situado en la región autónoma del Tíbet, al norte de China, generando una inmediata movilización de los servicios de emergencia y una intensa preocupación en las zonas aledañas debido a la escasa profundidad a la que se originó el movimiento telúrico.
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por el Centro de Redes Sismológicas de China y replicados por el Instituto de Predicción de Terremotos, el fenómeno natural ocurrió a las 22:33, hora local, localizándose el epicentro a tan sólo diez kilómetros de profundidad en una zona de alta montaña caracterizada por una altitud promedio superior a los 4,800 metros sobre el nivel del mar.
La cercanía del foco sísmico con la superficie provocó que la sacudida se percibiera con fuerza en un extenso radio de la meseta tibetana, situada a unos 400 kilómetros de la capital regional, Lhasa, lo que encendió las alarmas de los equipos de protección civil ante el riesgo potencial de daños estructurales graves en comunidades vulnerables y asentamientos de difícil acceso.
Tras el impacto inicial del temblor principal, los sistemas de monitoreo registraron una serie de réplicas de menor intensidad en la misma demarcación de Baqen, destacando movimientos secundarios de magnitud 4.0 y 3.0 registrados escasos minutos después, un comportamiento típico de reacomodo cortical que mantiene a las autoridades en máxima vigilancia ante posibles deslizamientos de tierra.
Hasta el momento, los organismos de rescate y las agencias gubernamentales internacionales continúan evaluando los informes preliminares para determinar el alcance real de las afectaciones materiales y descartar la presencia de víctimas humanas en las áreas más próximas al epicentro, mientras brigadas especializadas intentan acceder a las comunidades más apartadas de la región montañosa.







