Además del dolor del último adiós, una familia sufrió la negligencia de empleados de un panteón privado, quienes al realizar maniobras para bajar el ataúd a la fosa perdieron el control y el cuerpo terminó afuera de la caja.
La traumática experiencia ocurrió durante el sepelio de una mujer de 86 años que era sepultada en el panteón privado San Miguel, en Guadalupe.
Mientras los empleados del cementerio realizaban maniobras con bandas para bajar el ataúd al sepulcro, la coordinación falló, el ataúd perdió la horizontal y quedó de manera vertical, provocando que el cuerpo cayera al fondo de la fosa.
Enmedio del llanto y la indignación, los propios familiares recogieron el cuerpo y lo depositaron de nuevo en el ataúd.
Un representante del panteón aseguró que los empleados “están capacitados” para realizar su labor.
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