En una jornada histórica para los mercados de materias primas, los metales preciosos han pulverizado sus marcas anteriores este 20 de enero de 2026. El oro y la plata se consolidan como los refugios definitivos para los inversionistas en un inicio de año marcado por fricciones comerciales entre las principales potencias y una creciente inestabilidad geopolítica.
CIFRAS SIN PRECEDENTES EN EL MERCADO
El valor de los metales ha experimentado un ascenso meteórico en las últimas sesiones, impulsado por una combinación de factores macroeconómicos y pánico en los mercados de renta variable:
- Oro al contado: Ha superado la barrera de los 4,730 dólares por onza, estableciendo un nuevo techo histórico.
- Plata: Se sitúa cerca de los 96 dólares por onza, niveles no vistos anteriormente que reflejan una demanda física masiva tanto para inversión como para uso industrial tecnológico.
- Debilidad del dólar: El atractivo de estos activos se ha visto potenciado por un billete verde que pierde fuerza ante las expectativas de recortes en las tasas de interés por parte de los bancos centrales.
MOTORES DE LA ESCALADA: CONFLICTO Y COMERCIO
Analistas coinciden en que el rally actual responde a tres pilares críticos:
- Disputas Transatlánticas: Las recientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa (específicamente por temas territoriales y recursos en regiones como Groenlandia) han fracturado la confianza en los instrumentos financieros tradicionales.
- Activos de Cobertura: Ante la volatilidad de las divisas, los inversionistas institucionales están rotando capital hacia el “dinero real”, buscando protegerse contra la inflación y posibles bloqueos económicos.
- Demanda Física e Industrial: La plata, en particular, enfrenta una presión adicional debido a su papel crucial en la industria de energías verdes y semiconductores, lo que limita la oferta disponible para el mercado de lingotes.
PERSPECTIVAS PARA 2026
La pregunta en las mesas de dinero es si la plata logrará alcanzar la marca psicológica de los 100 dólares en las próximas semanas. Mientras las tasas de interés se mantengan a la baja y los conflictos diplomáticos no encuentren una resolución clara, el sesgo de los metales preciosos permanece al alza. Sin embargo, algunos expertos advierten sobre la posibilidad de una toma de utilidades agresiva tras alcanzar estos niveles “sobrecomprados”, lo que podría inyectar una volatilidad extrema al cierre del primer trimestre del año.
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