Una instalación artística de 12 pies de altura ha desatado una tormenta política en el corazón de Washington D.C. tras aparecer sorpresivamente en el National Mall, a escasos metros del Capitolio. La escultura, titulada “King of the World”, representa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al fallecido financiero Jeffrey Epstein, recreando la icónica escena de la película Titanic en la que los protagonistas extienden los brazos en la proa del barco. La obra, colocada por el colectivo artístico anónimo “The Secret Handshake”, ha atraído a cientos de turistas y curiosos este 11 de marzo de 2026, mientras las autoridades evalúan su permanencia en el espacio público federal.
La pieza no solo destaca por su escala y su referencia cinematográfica, sino por su explícita carga satírica y crítica. Incluye placas con mensajes directos sobre la relación social que ambos personajes mantuvieron en el pasado, mencionando viajes, fiestas y los círculos de poder vinculados al caso de la red de tráfico sexual dirigida por Epstein hasta su muerte en 2019. Según los creadores, la intención de la obra es mantener vigente el debate público sobre las conexiones de figuras de alto perfil con el financiero y cuestionar la rendición de cuentas en las esferas más altas de la política estadounidense.
Esta intervención no es un hecho aislado para el colectivo “The Secret Handshake”, que ya en 2025 había instalado una escultura similar que mostraba a ambos personajes tomados de la mano, la cual fue retirada rápidamente por el Servicio de Parques Nacionales. En esta ocasión, la respuesta en redes sociales ha sido polarizada: mientras algunos sectores aplauden la obra como una forma legítima de protesta y crítica política, otros la consideran una provocación vulgar diseñada para dañar la imagen presidencial. La ubicación estratégica de la estatua, cerca de los monumentos más emblemáticos del país, ha amplificado su impacto mediático global.
Hasta el momento, la administración no ha emitido un comunicado oficial sobre la pieza, aunque el Departamento de Policía del Parque Nacional ya ha acordonado la zona para gestionar el flujo de visitantes. La aparición de la estatua ocurre en un momento de alta sensibilidad política en la capital, subrayando la persistente sombra del caso Epstein en la opinión pública. En este 2026, el arte callejero vuelve a ocupar el centro de la escena en Washington, transformando el paisaje monumental en un campo de batalla simbólico sobre la memoria, la justicia y las relaciones de poder en la era moderna.
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