La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) de Estados Unidos ha emitido una orden de retiro del mercado para 2,278 vehículos eléctricos Jaguar I-PACE, correspondientes a los modelos 2020 y 2021.
La medida, oficializada este 10 de febrero de 2026, responde a una falla crítica detectada en el paquete de baterías de tracción de alto voltaje. Según los informes técnicos, estas unidades presentan un riesgo elevado de sobrecalentamiento espontáneo, lo que podría derivar en cortocircuitos, emisiones de humo o, en el peor de los casos, incendios directos sin previo aviso.
Jaguar Land Rover ha confirmado que la seguridad de sus usuarios es la prioridad absoluta y ya trabaja en la implementación de medidas correctivas para mitigar este peligro.
Como estrategia inmediata para reducir la probabilidad de incidentes, el fabricante británico ha desarrollado una actualización de software que limitará el estado de carga de la batería al 90% de su capacidad total. Esta modificación podrá realizarse de manera remota mediante actualizaciones inalámbricas (OTA) o directamente en los concesionarios autorizados. Los expertos de la NHTSA han enfatizado que limitar la carga máxima ayuda a prevenir la inestabilidad térmica en las celdas de la batería mientras se diseña una solución mecánica definitiva.
Esta acción preventiva es una respuesta directa a la vigilancia constante sobre los sistemas de propulsión eléctrica de nueva generación, los cuales exigen estándares de seguridad cada vez más rigurosos.
Adicionalmente, se ha emitido una serie de recomendaciones urgentes para los propietarios de los modelos afectados que aún no han recibido la actualización. Las autoridades sugieren estacionar y cargar los vehículos exclusivamente en espacios abiertos, manteniéndolos alejados de viviendas, garajes techados o cualquier estructura inflamable. Jaguar Land Rover notificará formalmente a cada uno de los clientes involucrados para coordinar las reparaciones necesarias, las cuales se llevarán a cabo sin costo alguno para el usuario. Este retiro subraya los desafíos técnicos que enfrenta la industria automotriz en su transición hacia la electrificación total, reafirmando que la integridad de los componentes de alto voltaje es el eje central de la confianza en el mercado de vehículos cero emisiones.
Este episodio con el Jaguar I-PACE se suma a una lista de incidentes preventivos que han afectado a diversas marcas de lujo en los últimos años, evidenciando que los defectos de fabricación en materiales de baterías requieren una intervención técnica inmediata. Aunque las estadísticas globales indican que los autos eléctricos no presentan una tasa de incendio superior a los de combustión interna, las características específicas del fuego en baterías de litio exigen protocolos de retiro mucho más estrictos. Con esta medida, Jaguar Land Rover busca salvaguardar su reputación en el segmento de SUVs eléctricas de lujo, garantizando que sus modelos cumplan con las estrictas normativas de seguridad que rigen en el mercado estadounidense y global.
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