El polémico artista Kanye West, ahora conocido legalmente como Ye, ha vuelto al ojo de la tormenta, pero esta vez no por sus declaraciones, sino por una millonaria disputa en los tribunales de Los Ángeles. A finales de febrero de 2026, ha arrancado formalmente el juicio civil derivado de la desastrosa remodelación de su mansión frente al mar en Malibú, propiedad que el músico adquirió por 57.3 millones de dólares en 2021.
Tony Saxon, el exgerente del proyecto, exige una compensación superior al millón de dólares, alegando una serie de irregularidades que van desde salarios nunca pagados hasta discriminación por discapacidad y la exposición a condiciones de trabajo inhumanas durante la ejecución de una obra que dejó la casa prácticamente en cascarón.
El proceso judicial en la Corte Superior de Los Ángeles ha avanzado rápidamente con la selección del jurado y las declaraciones de apertura, donde se han ventilado detalles inquietantes sobre el ambiente laboral bajo las órdenes de Ye. Saxon sostiene que supervisó una remodelación radical —que implicó retirar ventanas, sistemas eléctricos y plomería— mientras enfrentaba jornadas extenuantes sin el pago correspondiente.
Según el demandante, hubo semanas enteras de labor por las que solo recibió pagos parciales o simplemente promesas, lo que lo llevó a colocar un gravamen mecánico sobre la propiedad para intentar asegurar su dinero, una medida que el equipo legal de West ha intentado desestimar agresivamente.
Por su parte, la defensa de Ye no se ha quedado de brazos cruzados y presentó una contrademanda en enero de 2026, disputando el gravamen de 1.8 millones de dólares y asegurando que Saxon recibió la remuneración justa por los servicios prestados. Los representantes del rapero argumentan que las reclamaciones son infundadas y que los términos contractuales han sido malinterpretados por el ex empleado. Sin embargo, el hecho de que West vendiera la mansión en septiembre de 2024 por un precio significativamente menor al de compra no ha detenido el litigio, ya que las acusaciones de Saxon se centran en violaciones a las leyes laborales de California ocurridas durante el periodo de construcción.
El desenlace de este juicio marcará un precedente importante sobre la responsabilidad de las celebridades en la gestión de sus ambiciosos proyectos arquitectónicos. Mientras el tribunal evalúa las pruebas y los testimonios, Ye se encuentra nuevamente bajo el escrutinio de un sistema judicial que no parece intimidado por su estatus de superestrella. El veredicto final determinará si el artista deberá desembolsar las sumas reclamadas o si logrará esquivar una bala legal más en su larga lista de controversias financieras y contractuales en este 2026.
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