Desde su lanzamiento en 2011, Minecraft ha mantenido su modelo de negocio como un título premium, y Mojang ha reafirmado que no cambiará esta estrategia. A diferencia de otros grandes éxitos de la industria, que adoptan el modelo free-to-play, el juego de construcción y aventura seguirá siendo de pago para garantizar la continuidad de sus actualizaciones y expansiones.
Ingela Varneij, productora del juego, explicó los motivos detrás de esta decisión: “Sí, la verdad es que no funciona con la forma en que lo desarrollamos. O sea, desarrollamos el juego con un propósito diferente. Así que la monetización no funciona así para nosotros. Es comprar el juego y ya está”.
El enfoque de Mojang se centra en ofrecer un producto con constantes mejoras y contenido adicional sin recurrir a microtransacciones agresivas. La decisión también refuerza la integridad del ecosistema del juego en PC, consolas y móviles, asegurando que todos los jugadores disfruten de la misma experiencia sin restricciones.
Esta postura ha sido bien recibida por muchos fanáticos, quienes valoran el modelo de pago único frente a las prácticas de monetización que dominan el mercado actual.