La tercera temporada de One-Punch Man ha tomado un rumbo inesperado y nada favorable para la popular serie. A pesar de que el regreso del anime generó entusiasmo entre los seguidores, la recepción cambió radicalmente conforme avanzaron los episodios. Las críticas comenzaron a acumularse por la deficiente calidad de animación, un aspecto que históricamente ha sido clave en la identidad visual de la obra.
La molestia de los fans alcanzó su punto más alto cuando los episodios más recientes se estrenaron en streaming y recibieron valoraciones sorprendentemente bajas. En IMDb, uno de los portales más consultados para evaluar producciones audiovisuales, los dos capítulos más recientes rompieron un récord poco honroso: el episodio 7 de la tercera temporada obtuvo una calificación de apenas 2.3, mientras que el episodio 6 descendió hasta un alarmante 1.4.
Estas puntuaciones colocan a ambos capítulos por debajo de producciones ampliamente criticadas, incluida Dragon Ball Evolution, que mantiene una nota de 2.5. Para muchos seguidores, el contraste entre la narrativa del arco actual y la pobre ejecución visual ha sido demasiado evidente, afectando la experiencia general.
La controversia ha generado un intenso debate en redes sociales, donde aficionados exigen mejoras y cuestionan las decisiones creativas detrás de esta temporada. Aunque One-Punch Man sigue siendo una franquicia influyente, su tercera entrega enfrenta el reto de recuperar la confianza de su público.






