El presidente de Rusia, Vladímir Putin, sostuvo este 18 de febrero de 2026 una reunión estratégica en el Kremlin con el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla. Durante el encuentro, el mandatario ruso ratificó el incondicional respaldo político de Moscú a La Habana, subrayando que Rusia ha acompañado históricamente a la isla en su derecho a la autodeterminación y el desarrollo independiente.
Putin fue enfático al declarar que su nación “siempre” estará al lado de Cuba frente a las presiones externas de Washington, calificando como “inaceptables” las recientes sanciones y restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos, las cuales han agudizado la compleja situación económica en la nación caribeña.
La visita oficial de Rodríguez Parrilla se produce en un contexto crítico para Cuba, que enfrenta una de sus peores crisis energéticas debido al bloqueo de suministros de combustible y la escasez de divisas. Si bien el encuentro en Moscú sirvió para consolidar la narrativa de unidad y solidaridad frente a lo que ambos países consideran políticas hostiles de la Casa Blanca, hasta el momento no se han hecho públicos compromisos específicos sobre envíos extraordinarios de petróleo o ayuda financiera material.
No obstante, Putin resaltó que las relaciones bilaterales mantienen una “trayectoria positiva”, fundamentada en una tradición de cooperación mutua que se remonta a la era soviética y que hoy se fortalece bajo el esquema de un frente común contra el orden internacional liderado por Occidente.
En el marco de esta jornada diplomática, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, también se reunió por separado con su homólogo cubano para profundizar en la agenda de seguridad y soberanía. Lavrov rechazó categóricamente las acusaciones internacionales que señalan la alianza entre Moscú y La Habana como una amenaza regional, asegurando que Rusia continuará defendiendo la integridad cubana ante cualquier intento de injerencia externa.
Por su parte, Bruno Rodríguez agradeció la “solidaridad inquebrantable” del Kremlin y criticó duramente las prácticas de presión económica estadounidenses, las cuales describió como un factor de deterioro para la estabilidad global y el derecho internacional.
Este acercamiento reafirma la vigencia de una alianza estratégica que ha recobrado fuerza en los últimos años debido al aislamiento de Rusia tras el conflicto en Ucrania y la necesidad de Cuba de encontrar socios económicos alternativos. Para los analistas, la reunión en el Kremlin es un mensaje directo a la administración de Estados Unidos sobre la presencia e influencia rusa en el Hemisferio Occidental.
Mientras Cuba busca alivio para su red eléctrica y su economía, Rusia utiliza el escenario diplomático para consolidar su red de aliados estratégicos, evidenciando que la relación con la isla sigue siendo una pieza fundamental de su tablero geopolítico en 2026.
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