Ubisoft atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Tras una serie de cancelaciones de proyectos, recortes internos y reestructuraciones, la compañía francesa ha registrado una caída del 35% en el valor de sus acciones, un desplome sin precedentes desde que comenzó a cotizar en bolsa en 1996.
Aunque la empresa ya había enfrentado descensos en el pasado, ninguno había alcanzado esta magnitud. De acuerdo con datos financieros, su capitalización bursátil ronda actualmente los 500 millones de euros, una cifra alarmante si se compara con los cerca de 10 mil millones que llegó a valer en 2018. En términos prácticos, Ubisoft ha perdido aproximadamente el 95% de su valor en menos de una década.
El periodista Jason Schreier ha señalado que esta crisis no solo es financiera, sino también estructural, ya que el impacto de los despidos ha generado inconformidad entre los trabajadores. Diversos grupos de empleados en Europa han comenzado a plantear posibles huelgas como respuesta a la incertidumbre laboral y a las decisiones estratégicas de la directiva.
El escenario refleja una pérdida de confianza tanto de inversionistas como del propio talento interno, lo que deja a Ubisoft ante el reto de redefinir su modelo de negocio, recuperar estabilidad y reconectar con una industria cada vez más competitiva.







