En una visita oficial a la ciudad de Minneapolis, el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, abordó la creciente crisis social y de seguridad derivada de las recientes operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Si bien el funcionario reconoció la existencia de errores en los procedimientos federales, centró su discurso en señalar la falta de cooperación de las autoridades estatales y municipales como la causa principal del “caos” y la violencia que azota a la región este 22 de enero de 2026.
UN MENSAJE DE RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
Vance fue enfático al declarar que la tensión en las calles de Minneapolis no es una consecuencia inherente a la labor de los agentes, sino un subproducto de la resistencia política local:
- Falta de coordinación: El vicepresidente sostuvo que el desorden actual es resultado directo de la negativa de la policía local y del gobierno de la ciudad para colaborar en las tareas de control migratorio.
- Culpabilización de líderes locales: Atribuyó el agravamiento de los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas federales a la postura de “ciudad santuario” de los mandatarios locales, instándolos a trabajar en conjunto para “bajar la temperatura” del conflicto.
- Defensa de la labor federal: A pesar de admitir fallas puntuales, defendió la legitimidad y necesidad del ICE, subrayando que la permanencia de un despliegue masivo de agentes está vinculada a la resistencia que encuentran en el terreno.
CONTEXTO DE UNA CIUDAD EN CONFLICTO
Las declaraciones del vicepresidente ocurren en un escenario de máxima sensibilidad social en Minnesota. La indignación comunitaria ha alcanzado niveles críticos tras incidentes fatales:
- Muerte de Renee Nicole Good: El fallecimiento de esta ciudadana a manos de un agente de ICE ha sido el catalizador de protestas masivas y críticas de figuras culturales internacionales.
- Detenciones masivas: Líderes de derechos humanos han denunciado tácticas de “secuestro institucional” en vecindarios residenciales, lo que ha fracturado la confianza entre la comunidad y cualquier ente de seguridad.
- Respuesta local: El alcalde de Minneapolis y el gobernador han mantenido una postura de rechazo a la militarización de las calles por parte de agencias federales, lo que Vance califica como “deserción de deberes”.
PERSPECTIVAS POLÍTICAS
Para el gobierno federal, el caso de Minneapolis se ha convertido en un emblema de la lucha por la jurisdicción migratoria. Al culpar a las autoridades locales, la administración Trump-Vance busca reforzar su narrativa de “ley y orden”, sugiriendo que la inseguridad es un problema derivado de la desobediencia civil y política, y no de las políticas migratorias per se. Mientras tanto, las protestas continúan y los grupos defensores de migrantes exigen la desfinanciación de las agencias que operan sin supervisión local.
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