El cierre de la temporada regular de la NFL se vio empañado por la violencia fuera del emparrillado. Horas antes del crucial encuentro de la Semana 18 entre los Philadelphia Eagles y los Washington Commanders, se desató una feroz pelea en los estacionamientos del Lincoln Financial Field. El altercado, que ocurrió en las zonas destinadas al tradicional tailgating, escaló rápidamente de las palabras a las agresiones físicas, dejando como saldo a varios aficionados con lesiones de consideración que requirieron su traslado inmediato a centros médicos locales.
Videos difundidos a través de redes sociales capturaron la magnitud de la gresca. En las imágenes se observa a grupos de seguidores, algunos portando el jersey del corredor estrella Saquon Barkley, intercambiando golpes de manera brutal ante la mirada de otros asistentes. Aunque las autoridades de Filadelfia intervinieron para dispersar a los involucrados, la gravedad de las heridas en algunos de los participantes obligó a los servicios de emergencia a realizar traslados de urgencia. Hasta el momento, el estado de salud de los hospitalizados se mantiene bajo reserva y no se ha emitido un reporte oficial sobre el número total de detenidos.
Este incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad en los estadios y la reputación de la afición de Filadelfia, conocida por su intensidad, pero que en esta ocasión cruzó la línea de la deportividad. En lo que respecta al resultado del partido, los Eagles cayeron 24-17 ante los Commanders, un cierre de campaña amargo para el equipo que ahora se ve opacado por la sombra de la violencia en sus propias instalaciones. La liga y la directiva del equipo aún no han anunciado medidas disciplinarias o cambios en los protocolos de seguridad para futuros eventos tras este lamentable suceso.
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