El legado de Lionel Messi ha sumado un nuevo hito que trasciende las vitrinas de los estadios de fútbol. A pocos días de que comience la actividad de la Copa del Mundo, el astro argentino fue distinguido con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, uno de los galardones más prestigiosos e importantes del ámbito iberoamericano, otorgado a figuras cuya trayectoria genera un impacto profundo tanto en la disciplina como en la sociedad.
El jurado encargado de la deliberación puso especial énfasis en la capacidad del capitán de la selección argentina para influir de manera positiva dentro y fuera del terreno de juego a lo largo de más de dos décadas en el profesionalismo. Con esta condecoración concedida por la Fundación Princesa de Asturias, el delantero se une a un selecto grupo de leyendas del deporte mundial que han recibido este honor, como Rafael Nadal, Michael Jordan y Lindsey Vonn.
La distinción llega en una etapa de madurez plena para el futbolista, quien en los últimos años alcanzó la cumbre de su carrera al guiar a Argentina a la conquista de la Copa Mundial de la FIFA en Qatar 2022, además de hilvanar coronas continentales. Más allá de los trofeos y los récords individuales, los evaluadores aplaudieron la labor social que realiza a través de su fundación, la cual financia proyectos de salud, educación e inclusión para infantes en situación de vulnerabilidad en diversos continentes.
El momento para recibir el premio no podría ser más simbólico. Messi se encuentra concentrado para encarar su sexta Copa del Mundo con la camiseta albiceleste, un registro histórico que lo mete de lleno en el grupo de los jugadores con mayor asistencia mundialista de todos los tiempos. A sus 39 años de edad, el atacante se mantiene como el gran referente de la convocatoria argentina y una de las figuras más magnéticas del torneo que compartirán México, Estados Unidos y Canadá.
La noticia provocó felicitaciones en cadena por parte de clubes, colegas y aficionados en latitudes que van desde Buenos Aires hasta Barcelona. El galardón no hace más que blindar el estatus de un atleta que ha sabido conectar con distintas generaciones alrededor del globo, confirmando que su figura ya pertenece al patrimonio cultural del deporte rey.







