El gobierno de Estados Unidos confirmó que concederá visados de entrada al senador brasileño Flávio Bolsonaro y a su familia, luego de que el legislador abandonara su país con rumbo a territorio estadounidense tras ser derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva en los comicios presidenciales y en medio de una serie de investigaciones judiciales en su contra.
La salida del político se produjo después de que desatendiera una orden emitida por el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil que le exigía la entrega inmediata de sus pasaportes y le prohibía salir del territorio nacional, lo que motivó a la Policía Federal a cancelar sus documentos de viaje oficiales y abrir pesquisas sobre su repentino paradero.
Por su parte, el Departamento de Estado estadounidense ratificó formalmente la expedición de los permisos migratorios para el senador, su esposa y sus dos hijas, permitiendo su asentamiento temporal en Florida junto a su hermano Eduardo, en un contexto político marcado por las tensiones diplomáticas y las acusaciones cruzadas en torno a presuntas irregularidades financieras y presiones extranjeras.
Mientras las autoridades brasileñas avanzan en las investigaciones por supuestos delitos de corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, el entorno de los Bolsonaro ha calificado las acciones de la justicia local como medidas de persecución política, consolidando un nuevo capítulo de fricción entre Washington y Brasilia respecto al tratamiento de figuras clave del conservadurismo sudamericano.







