La diputada Perla Villarreal, príista que llegó a la actual Legislatura bajo las siglas del PRD, fue designada presidenta de la Mesa Directiva del Congreso local para el tercer año legislativo.
Su llegada a la Presidencia del Legislativo culminó una estrategia iniciada desde la elección de 2024, cuando perfiles del PRI compitieron formalmente como candidatos del PRD dentro de la coalición Fuerza y Corazón por Nuevo León.
Villarreal había militado y ejercido como diputada del PRI, partido por el que buscó inicialmente su reelección.
Sin embargo, finalmente contendió por el Distrito 6 bajo las siglas perredistas y obtuvo nuevamente la curul.
El enroque permitió a la alianza distribuir candidaturas entre PRI, PAN y PRD, pero mantener dentro del Congreso a legisladores políticamente vinculados al bloque opositor que durante la Legislatura ha actuado conjuntamente en votaciones relevantes.
La propia Villarreal reconoció posteriormente que su incorporación al PRD respondió al reparto de candidaturas de la coalición y no a un rompimiento político con el tricolor: “Yo soy del PRI”, afirmó durante una entrevista.
En esa conversación explicó que la alianza PRI-PAN-PRD requería que una candidatura fuera asignada al partido del Sol Azteca, por lo que ella apareció formalmente bajo esas siglas pese a su origen priísta.
Desde el inicio de la actual Legislatura, Villarreal asumió además la coordinación del Grupo Legislativo del PRD y mantuvo una actuación alineada principalmente con PRI y PAN, formando parte del bloque que ha controlado decisiones relevantes del Congreso.
Ahora, dos años después de aquella operación electoral, la priísta convertida al PRD llegará a encabezar la Mesa Directiva y tendrá bajo su responsabilidad la conducción del Congreso durante el último año de la 77 Legislatura, previo a las elecciones de 2027.






