La Administración del Alcalde Jesús Nava quedó bajo cuestionamiento luego de permitir la instalación del mercado rodante de San Gilberto, pese a que desde el sábado existía una alerta por tormentas severas.
Autorodades estatales y servicios meteorológicos habían advertido que este domingo podían registrarse lluvias fuertes, granizo y un posible downburst, con ráfagas de 80 a 100 kilómetros por hora.
Aun con ese pronóstico, los comerciantes comenzaron a instalar sus puestos entre las 8:00 y 9:00 horas sobre la Avenida Luis Donaldo Colosio, sin que la autoridad municipal suspendiera preventivamente la actividad.
Cuando llegó la lluvia, la corriente arrastró lonas, estructuras y mercancía, obligando a decenas de vendedores a intentar salvar sus pertenencias mientras Protección Civil municipal apareció únicamente después de iniciada la emergencia.
El episodio exhibió una falla elemental de prevención: la dependencia encargada de anticipar riesgos no evitó que decenas de familias colocaran su patrimonio en una zona expuesta, aun con alertas públicas disponibles.
La Ley de Protección Civil estatal establece que el Sistema Municipal está encabezado por el Presidente Municipal y obliga al Ayuntamiento a prevenir y controlar emergencias, no solamente a reaccionar cuando el daño ya ocurrió.
El Gobierno de Jesús Nava deberá explicar quién autorizó el mercado, qué protocolo aplicó y por qué no ordenó su suspensión preventiva.
También deberá informar cuántos comerciantes resultaron afectados y qué apoyo recibirán quienes perdieron mercancía.
No hubo personas lesionadas, según el reporte inicial; sin embargo, la ausencia de víctimas no borra la omisión preventiva ni las pérdidas económicas sufridas por vendedores cuyo ingreso depende directamente de ese mercado.






