Los New York Mets reanudaron la actividad de las Grandes Ligas con una exhibición de poder en el plato, imponiéndose con autoridad por pizarra de 4-1 sobre sus eternos rivales de división, los Philadelphia Phillies. En un compromiso disputado bajo condiciones atmosféricas atípicas, caracterizadas por una densa bruma generada por los incendios forestales activos en Canadá y Minnesota que obligó a las autoridades de la liga a adelantar una hora el horario original del encuentro, el receptor venezolano Francisco Álvarez se erigió como el héroe absoluto de la velada al comandar la artillería neoyorquina con una soberbia actuación ofensiva.
El encendido careta sudamericano inauguró la pizarra en la parte baja del tercer episodio al romper un cerrado duelo de picheo mediante un panorámico cuadrangular solitario por todo el jardín central. No conforme con el daño inicial, Álvarez volvió a castigar con severidad los lanzamientos de la serpentina de Filadelfia en la fatídica séptima entrada, conectando su undécimo cuadrangular de la presente temporada regular; inmediatamente después de la joya del criollo, el tercera base Brett Baty se unió a la fiesta de poder al desaparecer también la esférica de forma consecutiva, consolidando un “back-to-back” letal que amplió la ventaja en el marcador.
Desde el montículo de las responsabilidades, el abridor Christian Scott brindó un recital de pitcheo de alta calidad al colgar cinco entradas y dos tercios de argollas de manera impecable, limitando a los bates de los Phillies a solamente tres imparables aislados y recetando un total de siete ponches para acreditarse su tercera victoria de la campaña de manera por demás merecida. Hacia el cierre del encuentro, la ofensiva de los metropolitanos sumó una rayita más gracias a un doblete productor de A.J. Ewing en el noveno capítulo, pavimentando el terreno para que el cerrador estelar Devin Williams retirara la última tanda sin mayores contratiempos, conquistando de este modo el histórico rescate número 100 en su trayectoria profesional dentro del béisbol organizado.
Sin embargo, no todo fue celebración en el campamento de Queens, pues el cuerpo técnico y la afición encendieron las alarmas médicas tras la salida forzada del estelar guardabosques dominicano Juan Soto en el transcurso del octavo rollo. Soto se vio obligado a abandonar el terreno de juego debido a una intensa molestia en la pantorrilla izquierda, situación que genera enorme preocupación en la directiva neoyorquina dado que el pelotero ya se había perdido un lapso considerable de juego a principios de año por una lesión similar en su otra pantorrilla.
Con este triunfo redondo en casa, los Mets inician de forma inmejorable el trayecto de la segunda mitad de la temporada de la MLB, respaldados por la inyección anímica y el sólido despertar con el madero de Francisco Álvarez. El catcher venezolano sigue demostrando con hechos que cuenta con el temple e impacto necesarios para erigirse como una de las piezas fundamentales de la organización neoyorquina en su búsqueda por asegurar un boleto a la postemporada dentro de la reñida División Este de la Liga Nacional.






