La tasa de inflación interanual en el Reino Unido escaló hasta el 3,5% en septiembre, registrando su lectura más alta desde octubre del año pasado y superando las previsiones de los mercados financieros. De acuerdo con los datos oficiales divulgados por la Oficina Nacional de Estadísticas, el repunte estuvo dominado principalmente por el encarecimiento de los costos de transporte y combustibles, los cuales se dispararon un 30% anual debido a las disrupciones en la oferta energética global derivadas del conflicto bélico con Irán y las tensiones logísticas en el estrecho de Ormuz.
Ante este panorama inflacionario que excede la meta del 2% fijada por el Banco de Inglaterra, los analistas financieros prevén de forma generalizada un incremento en la tasa de interés principal de hasta el 4% durante la próxima reunión monetaria programada para principios de noviembre. Mientras tanto, el gobierno británico evalúa medidas fiscales y presupuestarias orientadas a amortiguar el impacto del encarecimiento en el costo de vida para los hogares y el sector empresarial del país.







