La representante demócrata por Texas, Jasmine Crockett, ha encendido el debate político en Estados Unidos tras sus recientes declaraciones en el programa The View. Crockett comparó al expresidente Donald Trump con Nicolás Maduro, basándose en la reciente captura del líder venezolano por parte de fuerzas estadounidenses el pasado sábado 3 de enero de 2026. La congresista afirmó que ambos comparten una inclinación por desafiar los procesos democráticos, con la diferencia de que, según su visión, “Maduro tuvo éxito” en desmantelar las instituciones de su país para mantenerse en el poder, mientras que los intentos de Trump en EE. UU. fueron contenidos.
COMPARACIÓN ESTRATÉGICA Y CRÍTICAS A LA LEGITIMIDAD
Crockett utilizó la plataforma televisiva para vincular las tácticas de Trump con las del régimen chavista, mencionando específicamente el cuestionamiento de la legitimidad electoral. La congresista señaló que las acciones de Trump —como el rediseño de distritos en Texas y su retórica sobre las elecciones de 2020— son señales de que el republicano no cree en procesos libres y justos. Esta analogía cobra especial relevancia en 2026, año en el que la captura de Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos federales han dominado la agenda internacional de la administración Trump.
REACCIONES Y POLÉMICA NACIONAL
Las declaraciones de la demócrata no tardaron en generar una ola de reacciones:
- Sectores Críticos: Analistas y medios conservadores calificaron la comparación como “vergonzosa” y “polarizante”, argumentando que equiparar a un expresidente estadounidense con un dictador capturado degrada el discurso civil.
- Defensores: Partidarios de Crockett sostienen que su “tradición profética negra” y su estilo combativo son necesarios para enfrentar lo que consideran amenazas directas a la democracia estadounidense.
- Contexto Global: Mientras tanto, el gobierno de Trump ha celebrado la captura de Maduro como un éxito de seguridad nacional, aunque figuras como la congresista advierten que este tipo de operaciones militares podrían generar represalias internacionales o ser utilizadas para desviar la atención de problemas internos.
Este enfrentamiento ocurre en un momento de alta tensión en el Congreso, donde las narrativas sobre la “salvación de la democracia” y el “autoritarismo” definen las campañas para las elecciones intermedias de 2026. Con Maduro y su esposa ya en suelo estadounidense para enfrentar la justicia, la comparación de Crockett añade una capa de complejidad al análisis sobre cómo EE. UU. proyecta su poder en el extranjero frente a sus propias crisis institucionales.
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