Antes de convertirse en un clásico del cine contemporáneo, American Psycho atravesó un intenso proceso de decisiones creativas que casi cambian por completo su resultado final. La directora Mary Harron tenía una visión muy clara sobre quién debía interpretar a Patrick Bateman, el perturbador protagonista de la historia.
En aquel momento, el estudio Lionsgate impulsaba con fuerza la candidatura de Leonardo DiCaprio, quien gozaba de enorme popularidad tras el éxito de Titanic. Sin embargo, Harron se opuso firmemente, al considerar que el actor no encajaba con el perfil del personaje.
La cineasta argumentaba que DiCaprio no resultaba “creíble como uno de estos tipos duros de Wall Street”, una cualidad esencial para dar vida a Bateman. En contraste, su elección siempre fue Christian Bale, quien ya comenzaba a destacar por sus trabajos en producciones como Mujercitas.
La postura de Harron fue tan firme que incluso estuvo en riesgo de perder su puesto como directora. No obstante, su insistencia terminó imponiéndose y Bale obtuvo el papel, logrando una de las interpretaciones más icónicas de su carrera y consolidando el tono único del filme.







