El Manchester United dio a conocer sus estados financieros al cierre del ejercicio fiscal de la temporada, reportando una cifra récord de ingresos brutos que superó los 677 millones de libras, pero finalizando el balance con pérdidas netas cercanas a los 60 millones de dólares. La directiva de los Red Devils atribuyó el saldo negativo al impacto económico del cese de su cuerpo técnico, desembolsando casi 10 millones de dólares para finiquitar el contrato del entrenador portugués Ruben Amorim y sus colaboradores.
A pesar de los abultados ingresos comerciales y por derechos de transmisión, las finanzas del club de Old Trafford continúan castigadas por las indemnizaciones técnicas y la reestructuración del personal deportivo. El informe financiero detalla además una reducción del 3.6% en la masa salarial global —que se situó en aproximadamente 400 millones de dólares—, impulsada por los recortes operativos y los ajustes en la plantilla del primer equipo masculino implementados por la directiva en los últimos dos años.
La presentación de las cuentas anuales coincide con un complicado momento en lo deportivo. Aunque el equipo arrancó su participación europea con una contundente victoria por 4-0 sobre el Sabah en la Champions League, el andar en la Premier League genera preocupación entre los aficionados y accionistas, registrando apenas un triunfo en las primeras cinco jornadas del campeonato doméstico.







