La Secretaría de Salud del Gobierno de México, actuando bajo la recomendación técnica del Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (Conave), emitió un aviso sanitario preventivo de nivel de riesgo controlado dirigido de forma prioritaria a las personas que proyectan viajar a los Estados Unidos durante la presente temporada de verano. La alerta se fundamenta en un brote activo y acelerado de ciclosporiasis (o ciclosporosis) que se ha diseminado con celeridad a lo largo del territorio norteamericano, acumulando hasta el momento 1,645 casos confirmados por laboratorio clínico y miles de reportes bajo sospecha distribuidos en por lo menos 34 de los 50 estados de la Unión Americana.
De acuerdo con el desglose del monitoreo epidemiológico realizado de forma binacional con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las entidades federativas estadounidenses que encabezan la lista con la mayor tasa de contagios reportados de manera oficial son Kentucky, Ohio, Virginia Occidental y, de manera sobresaliente, Michigan, entidad que ha encendido las alarmas sanitarias locales al registrar un repunte atípico de casos muy por encima de sus promedios históricos habituales. Las autoridades sanitarias mexicanas explicaron que la ciclosporosis es una enfermedad infecciosa de tipo intestinal desencadenada por la presencia en el organismo del parásito protozoario microscópico Cyclospora cayetanensis, cuya principal vía de transmisión radica en el consumo directo de agua de procedencia dudosa o de alimentos frescos que han estado expuestos a sistemas de irrigación o manipulación contaminados por materia fecal.
En el espectro sintomático, el cuadro clínico se caracteriza principalmente por una diarrea líquida muy copiosa y persistente, comúnmente descrita por la literatura médica como diarrea explosiva, la cual suele ir acompañada de intensos cólicos estomacales, náuseas, vómitos esporádicos, flatulencias excesivas, fiebre ligera, una marcada fatiga crónica y pérdida de peso corporal debida a la deshidratación y desnutrición temporal. Los malestares gastrointestinales se manifiestan de manera variable en un periodo que va desde los dos días hasta las dos semanas posteriores a la ingestión del parásito, y advierten los especialistas que, en caso de no recibir el tratamiento específico basado en antibióticos prescritos por personal calificado, la sintomatología generalizada puede prolongarse de manera intermitente durante varios meses.
Con la finalidad de salvaguardar la salud pública y minimizar la probabilidad de importación de casos activos al territorio mexicano, el sector salud federal emitió un catálogo de recomendaciones higiénicas estrictas para los connacionales en el extranjero, instando a consumir única y exclusivamente agua embotellada de marcas comerciales certificadas, hervida o purificada químicamente, suprimiendo la ingesta de hielo de origen desconocido. Asimismo, se sugiere priorizar el consumo de alimentos debidamente cocinados a altas temperaturas, desinfectar minuciosamente frutas y vegetales crudos con agua potable, lavar constantemente las manos con agua y jabón, y optar de manera rigurosa por establecimientos de comida formalmente establecidos que cumplan con las debidas acreditaciones y normas de sanidad.
Al término de su estadía y durante las dos semanas posteriores a su retorno a la República Mexicana, se exhorta a los viajeros a monitorear con cautela su comportamiento gástrico. En caso de manifestar cualquier síntoma concordante con una infección de tipo parasitaria, la instrucción de la Secretaría de Salud es acudir de inmediato a los centros de salud locales, detallar explícitamente el antecedente de viaje internacional, abstenerse por completo de la automedicación de antidiarreicos comerciales y evitar la preparación de alimentos para terceros a fin de cortar de tajo cualquier vía secundaria de transmisión doméstica.
Por su parte, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), en conjunto con las agencias locales, mantiene abierta una exhaustiva línea de investigación epidemiológica enfocada de manera central en la cadena de proveeduría de productos agrícolas frescos como lechugas embolsadas, cilantro, cebolla y otras verduras de hoja verde. En este contexto de rastreo sanitario, la cadena internacional de comida rápida Taco Bell quedó bajo el escrutinio de los investigadores federales luego de detectarse una probable asociación de sus ingredientes crudos con un porcentaje significativo de contagios en la región de Detroit, situación por la cual la franquicia determinó de manera preventiva suspender la distribución de guacamole, pico de gallo y lechuga en sucursales seleccionadas mientras los laboratorios concluyen el rastreo genético del microorganismo.







