Microsoft ha reconocido abiertamente que no atraviesa su mejor momento en el ecosistema de videojuegos para PC. A través de un memorando interno bajo el lema “We Are Xbox”, los directivos Asha Sharma y Matt Booty admitieron que la compañía está lejos de la posición que aspiraba alcanzar dentro de este mercado altamente competitivo.
El principal señalamiento recae sobre Windows 11, sistema operativo que, pese a su amplia presencia global, ha quedado rezagado frente a SteamOS en aspectos clave como rendimiento, estabilidad y experiencia de usuario en videojuegos. Esta autocrítica marca el inicio de una estrategia de transformación profunda dentro de la firma de Redmond.
Como respuesta, Microsoft ya trabaja en el ambicioso plan Windows K2, una iniciativa enfocada en corregir los errores estructurales del sistema. Entre las prioridades se encuentran la optimización del rendimiento en juegos, la mejora en dispositivos portátiles tipo handheld y la reducción del llamado “exceso de IA” que ha generado inconsistencias en el funcionamiento.
La compañía proyecta que estas mejoras comiencen a consolidarse hacia finales de 2026 o inicios de 2027, con el objetivo de recuperar terreno frente a sus competidores y ofrecer una experiencia más sólida para la comunidad gamer.







