Nuevo León se posicionó como líder nacional en el monitoreo científico del oso negro americano, al contar con el mayor número de collares satelitales instalados en el país, de acuerdo con el balance de cinco años presentado por Parques y Vida Silvestre.
La dependencia informó que también desarrolla programas de seguimiento de jaguares, pumas, ocelotes, coyotes y gatos monteses, mediante tecnología que permite estudiar sus desplazamientos, identificar sus hábitats y analizar su interacción con las zonas habitadas.
Entre los avances destaca la colaboración con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para detectar enfermedades en venados de cola blanca y prevenir la presencia del gusano barrenador en fauna silvestre.
Además, en coordinación con Bioparque Estrella y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), se logró rehabilitar un ejemplar de oso negro.
La conservación de especies amenazadas también forma parte de los trabajos. PVSNL participó en un programa para reproducir y reintroducir al acocil regio, un pequeño crustáceo endémico de Nuevo León que se encuentra en peligro crítico de extinción.
Asimismo, la dependencia destacó la incorporación de especialistas estatales a organismos internacionales dedicados a la conservación de osos.
En materia de participación ciudadana, el organismo reportó una red de más de 500 voluntarios involucrados en actividades de protección ambiental, reforestación y recuperación de ecosistemas.
Entre sus iniciativas destacan Guardarríos, Rangers en tu Escuela y Rangers en La Estanzuela, que promueven la educación ambiental y el cuidado de la biodiversidad.
Como parte de los esfuerzos para mejorar la convivencia entre las personas y la fauna silvestre, el Estado también publicó en diciembre de 2025 un protocolo de atención ante encuentros con osos negros, particularmente en zonas donde el crecimiento urbano se aproxima a sus hábitats naturales.






