Por representar una amenaza para los ecosistemas y la biodiversidad, autoridades ambientales de Nuevo León endurecieron su postura contra las rutas recreativas motorizadas en ríos y cauces naturales
Parques y Vida Silvestre de Nuevo León y la Secretaría de Medio Ambiente trabajan en una estrategia conjunta con municipios y autoridades federales para detener y prohibir la organización de recorridos masivos en vehículos tipo razer, cuatrimotos y unidades todo terreno dentro de ríos vivos.
Las dependencias señalaron que este tipo de eventos generan afectaciones directas a la flora y fauna silvestre, además de alterar corredores biológicos considerados fundamentales para la conservación de especies protegidas.
Los ríos de Nuevo León cuentan con protección legal expresa en la legislación estatal y federal porque funcionan como hábitats de vida silvestre y zonas de alta importancia ecológica.
Las autoridades advirtieron que la alteración de estos espacios puede provocar daños irreversibles a la biodiversidad nativa, por lo que la planeación y realización de recorridos recreativos motorizados dentro de cauces podría constituir una infracción a la Ley Ambiental del Estado de Nuevo León y a la Ley General de Vida Silvestre.
Las autoridades hicieron un llamado a los organizadores de este tipo de actividades para suspender convocatorias públicas y privadas relacionadas con recorridos en ríos.
Las dependencias informaron que, además de medidas administrativas, podrían aplicarse sanciones y acciones legales contra quienes promuevan eventos que impliquen el ingreso masivo de vehículos motorizados a cuerpos de agua y zonas ecológicamente sensibles.
El diputado local Glen Villarreal Zambrano respaldó la medida y aseguró que ningún evento que contemple el ingreso masivo de vehículos motorizados a ríos vivos debe realizarse en la entidad.
El legislador sostuvo que los municipios no tienen facultades para autorizar actividades de este tipo en zonas federales y enfatizó que es necesario replantear este modelo de recreación para evitar mayores daños ambientales.
La estrategia forma parte de un esfuerzo interinstitucional orientado a preservar los ríos de Nuevo León, considerados corredores biológicos esenciales para la conectividad ecológica y la conservación de la vida silvestre en la entidad.






