Resident Evil 7: Biohazard pudo haber sido un juego muy diferente al que finalmente llegó a las tiendas. Miguel Corti, exmanager de Capcom, compartió en BlueSky detalles sobre el desarrollo de esta entrega, que terminó convirtiéndose en un punto de inflexión para una de las franquicias más importantes del terror en los videojuegos.
De acuerdo con sus revelaciones, la compañía japonesa contempló inicialmente continuar la historia y el estilo jugable de Resident Evil 6. La propuesta incluía profundizar en las conexiones con Umbrella y dar mayor protagonismo a Leon S. Kennedy. También se contemplaba el regreso de Rebecca Chambers y Jill Valentine, acompañado de una fórmula de juego similar a la de su predecesor.
Sin embargo, Capcom buscaba recuperar el reconocimiento de la crítica y consideró que repetir la misma estructura no era el camino adecuado. Por ello, el proyecto experimentó un cambio radical: se reinició desde cero, con un equipo renovado y un nuevo motor gráfico, el RE Engine, que posteriormente se convertiría en una herramienta fundamental para la saga.
A partir de esta transformación comenzaron a definirse los elementos que caracterizarían la versión definitiva. La perspectiva en primera persona, la inquietante residencia de la familia Baker y las influencias del cine de terror marcaron el rumbo de una experiencia mucho más enfocada en la tensión, la exploración y la narrativa.
Corti también reconoció que parte de las ideas concebidas durante las primeras etapas sobrevivieron a los cambios de dirección. “Un montón de ideas se conservaron en la versión final; por eso la narrativa no es del todo cohesiva”, explicó.
El resultado fue una entrega que se alejó de la acción predominante en su antecesora para recuperar el horror y renovar la identidad de Resident Evil.







