La aspiración de Lorena de la Garza a la Alcaldía de Monterrey por el PAN quedó envuelta en polémica luego de que resurgieran antiguas publicaciones en redes sociales en las que la priista lanzaba duras críticas contra Acción Nacional, sus militantes y el ex Presidente Felipe Calderón.
Entre los mensajes difundidos destaca uno fechado el 26 de enero de 2011, atribuido a la cuenta de la legisladora, en el que expresa: “No es que no quiera al PAN, es que me dan asquito los panistas de Nuevo León”.
En otra publicación, del 7 de febrero de 2011, cuestionaba la capacidad del partido para construir liderazgos propios y recurrir a figuras externas para competir electoralmente.
Quince años después, De la Garza intenta crear identidad e identificarse con el PAN incluso vistiendo de azul en sus informes y eventos.
Las capturas de estos mensajes comenzaron a circular nuevamente en redes sociales.
La controversia surge después de que De la Garza, militante del PRI, formalizara su registro en el proceso interno de Acción Nacional para buscar la candidatura a la presidencia municipal de Monterrey en 2027.
La legisladora ha manifestado su intención de encabezar una eventual alianza entre PRI y PAN, argumentando que ambos partidos deben mantener su colaboración política.
Sin embargo, sus antiguas publicaciones contrastan con el acercamiento que actualmente mantiene con la dirigencia panista.
Entre los mensajes recuperados también aparecen críticas al ex Presidente Felipe Calderón y señalamientos sobre la falta de capacidad del PAN para gobernar, realizados durante los años en que Acción Nacional ocupaba la Presidencia de México.
El resurgimiento de estas expresiones ocurre en medio del proceso de selección del candidato panista para Monterrey, en el que también participan militantes del propio partido.
De la Garza declaró recientemente que respetará la decisión del Comité Ejecutivo Nacional del PAN y que espera que la candidatura se defina a finales de noviembre, con base en la competitividad de los aspirantes.
La difusión de sus antiguos mensajes coloca nuevamente en el debate la congruencia política de la legisladora, quien hace más de una década cuestionaba abiertamente al partido del que ahora busca obtener el respaldo para gobernar Monterrey.







