La gigante tecnológica Apple oficializó una profunda reestructuración en la arquitectura de cobros aplicable a los desarrolladores dentro de la Unión Europea, la cual entrará en vigor el próximo 1 de octubre de 2026. El ajuste sustituye el complejo andamiaje presentado anteriormente para acatar la Ley de Mercados Digitales (Digital Markets Act o DMA), eliminando la criticada Core Technology Fee —un canon fijo que se calculaba por número de descargas anuales— y reemplazándola por una tasa unificada del 5% sobre las transacciones digitales realizadas en aplicaciones distribuidas fuera de la App Store, ya sea mediante tiendas alternativas de terceros o descarga directa desde sitios web.
Bajo este nuevo esquema unificado, la compañía estadounidense estandarizó los porcentajes de comisión para los programadores que prefieran mantener sus productos en la App Store oficial. Las ventas y transacciones procesadas mediante la pasarela de pagos nativa de Apple estarán sujetas a una tasa del 26%, mientras que el uso de métodos de pago alternativos dentro del mercado oficial aplicará un cobro del 20%. Por su parte, aquellas aplicaciones que redirijan a los usuarios hacia portales externos de compra pagarán un 15%, contemplando además tarifas reducidas para pequeñas empresas y desarrolladores emergentes.
La flexibilización contractual busca destrabar el prolongado conflicto entre la firma de Cupertino y los reguladores comunitarios de Bruselas, luego de que en 2025 la Comisión Europea impusiera a la corporación una sanción económica de 500 millones de euros por obstaculizar la competencia y limitar la libertad de elección de los consumidores. A la par de la reducción arancelaria, la actualización elimina cobros iniciales por adquisición de usuarios y flexibiliza los requisitos legales para operar tiendas virtuales independientes dentro del ecosistema iOS.
Pese a que las autoridades de la Comisión Europea recibieron con agrado la simplificación del modelo y anticiparon un seguimiento estrecho sobre su implementación, voces críticas del sector como la desarrolladora Epic Games cuestionaron que el porcentaje del 5% continúe aplicando a la distribución externa. La medida sienta un precedente decisivo para la regulación global de los mercados de aplicaciones, redefiniendo las reglas de monetización y la distribución de software en la economía digital europea.






