Un severo incidente operativo se registró a bordo de un portaaviones de la Armada de los Estados Unidos en aguas internacionales, dejando como saldo dos aviadores eyectados de emergencia y seis marineros con lesiones de diversa consideración. Las autoridades militares informaron que el accidente ocurrió durante la ejecución de maniobras rutinarias de despegue y aterrizaje en la cubierta de vuelo, activando de inmediato los protocolos de rescate e investigación en la embarcación.
Los dos tripulantes del caza de combate lograron eyectarse con éxito antes del impacto de la aeronave en el mar, siendo recuperados del agua pocos minutos después por los equipos de búsqueda de la marina. Por su parte, los seis marineros heridos en la cubierta fueron atendidos en el centro médico del buque, reportándose en estado estable, mientras que dos de ellos debieron ser trasladados a una instalación militar en tierra para recibir atención especializada por traumatismos graves.
La Armada estadounidense inició una investigación formal para determinar las causas técnicas o mecánicas que provocaron el percance durante las operaciones de aviación. Las actividades en la cubierta de vuelo fueron suspendidas temporalmente mientras los peritos militares evalúan los daños estructurales sufridos por la embarcación y aseguran las zonas operativas de la nave.







