Gary Oldman habló sobre uno de los principales desafíos detrás de Slow Horses: conseguir que la producción mantenga un ritmo constante entre temporadas sin comprometer la calidad que ha convertido a la serie en una de las propuestas destacadas de Apple TV+.
El actor explicó que lograr nuevos capítulos con relativa frecuencia requiere una negociación constante dentro de la industria. “Es una lucha y una pelea convencer a la gente para que siga regresando cada año”, explicó. Sin embargo, el objetivo no consiste únicamente en acelerar la producción, sino en preservar el nivel de la historia y sus interpretaciones. “Y mantener la calidad”.
La situación resulta especialmente relevante al compararla con otras producciones de plataformas de streaming. Dentro del propio catálogo de Apple TV+, Separación tuvo una espera cercana a tres años entre su primera y segunda temporada, una situación que evidencia las dificultades para mantener calendarios de producción más ágiles.
Oldman también se refirió a Jackson Lamb, el personaje que interpreta en Slow Horses y que considera una oportunidad que llegó en un momento especialmente adecuado de su trayectoria. El intérprete destacó la personalidad irreverente del agente, cuya falta de interés por las normas sociales representa parte del atractivo del papel. “No tiene filtro, es directo, le importan un carajo las normas sociales. Esa es la diversión de interpretarlo”, afirmó.
A pesar de contar con casi cinco décadas de carrera y un Premio Oscar, Oldman aseguró que continúa siendo exigente consigo mismo. Su mentalidad permanece enfocada en seguir superándose y aspirar a que “el mejor trabajo está el año que viene”.
El equilibrio entre rapidez y calidad seguirá siendo clave para que la serie conserve su prestigio sin prolongar demasiado las esperas.







